Durante mis años de acompañamiento observé clases de Matemática, Lenguaje, Ciencias, Historia y otras asignaturas.

  • Vi excelentes clases.
  • Profesores comprometidos.
  • Muy buenas relaciones con los estudiantes.

Docentes con gran manejo de curso y sólidas prácticas pedagógicas.

Sin embargo, hubo un aspecto que personalmente eché de menos observar con mayor frecuencia:

la conversación sobre el futuro de los estudiantes integrada a la enseñanza.

Debo ser preciso.

No puedo afirmar que los profesores observados nunca conversaran sobre estos temas en otros momentos.

Mi relato corresponde estrictamente a las clases que me tocó observar.

Pero no recuerdo haber visto de manera frecuente y explícita conversaciones sobre carreras, universidades, institutos, duración de estudios, NEM, ranking, alternativas de financiamiento, gratuidad, becas, posibilidades laborales o proyección profesional.

Y personalmente considero que estas conversaciones pueden tener un enorme valor.

¿Para qué estoy aprendiendo esto?

Un estudiante puede preguntar:

“¿Para qué necesito Matemática?”

Podemos explicar la aplicación del contenido.

Pero también podemos conectar el aprendizaje con su futuro.

  • Ingeniería.
  • Arquitectura.
  • Informática.
  • Economía.
  • Construcción.
  • Administración.
  • Ciencias.
  • Tecnología.
  • Y muchas otras áreas.
  • Entonces la pregunta comienza a cambiar.
  • Ya no es solamente:
  • “¿Para qué sirve esta materia?”
  • Puede convertirse en:

“¿Qué necesito aprender si quiero llegar hasta allá?”

Hay estudiantes que desconocen sus posibilidades

Esto me parece especialmente relevante en grupos socioeconómicos bajos y medio bajos.

No todos los estudiantes crecen conversando sobre educación superior.

No todos conocen universidades, institutos profesionales o centros de formación técnica.

No todos saben qué importancia pueden tener el NEM o el ranking.

No todos conocen los beneficios estudiantiles y alternativas de financiamiento que podrían investigar.

Y algunos nunca han pensado seriamente:

“Yo podría ser profesional”.

La escuela puede ampliar ese horizonte.

“Creerse el cuento”

Utilizo una expresión sencilla:

el estudiante necesita creerse el cuento.

Necesita comenzar a creer que puede.

Que su contexto familiar no determina completamente su futuro.

  • Que existen caminos.
  • Que existen alternativas.
  • Que tendrá que esforzarse.
  • Que necesitará aprender.
  • Pero que existe una meta posible.

Cuando aparece esa meta, Matemática, Lenguaje, Ciencias e Historia pueden adquirir una relevancia diferente.

Generar expectativas no significa prometer

Debemos ser responsables.

  • No significa decir:
  • “Puedes estudiar cualquier carrera sin importar tus resultados”.
  • Las carreras tienen requisitos.
  • Los beneficios poseen condiciones.
  • Existen procesos de admisión y diferentes exigencias.
  • Precisamente por eso debemos entregar información real.
  • ¿Qué carrera te interesa?
  • ¿Dónde se estudia?
  • ¿Cuánto dura?
  • ¿Qué requisitos tiene?
  • ¿Qué necesitas mejorar?
  • ¿Qué alternativas relacionadas existen?
  • ¿Qué beneficios puedes investigar?

Entonces un deseo comienza a convertirse en proyecto.

No esperar hasta cuarto medio

Considero que estas conversaciones deberían comenzar mucho antes.

  • Naturalmente adaptadas a la edad.
  • Con niños podemos hablar de profesiones.
  • Posteriormente de intereses.
  • Después de áreas de estudio.

Más adelante podemos incorporar información concreta sobre educación superior.

No deberíamos esperar hasta los últimos meses de cuarto medio para preguntarle a un estudiante qué imagina para su futuro.

El profesor puede descubrir una capacidad antes que el estudiante

Una frase de un profesor puede tener enorme importancia:

  • “Eres bueno resolviendo problemas”.
  • “Tienes facilidad para explicar”.
  • “Has mejorado mucho”.
  • “¿Has pensado en estudiar algo relacionado con esto?”
  • Para nosotros puede ser una conversación breve.

Para un estudiante al que nadie había planteado esa posibilidad puede significar mucho más.

No estamos decidiendo su futuro.

Estamos ampliando el horizonte desde el cual podrá decidirlo.

Comprender el contexto sin convertirlo en destino

Conocer las dificultades socioeconómicas es indispensable.

Pero existe una diferencia entre comprender el contexto y convertirlo en destino.

Precisamente quienes han tenido menos oportunidades de conocer determinados caminos necesitan que la escuela se los muestre.

  • No podemos garantizarles que alcanzarán determinada meta.
  • Pero podemos mostrar posibilidades.
  • Orientar.
  • Entregar información.
  • Exigir.
  • Apoyar.
  • Y transmitir algo fundamental:

“Tu origen no determina por completo hasta dónde puedes llegar”.

Eso también es educar.

Luis Schorwer

Luis Schorwer

Profesor de Matemáticas y Computación y Magíster en Enseñanza de las Ciencias, mención Matemática. Asesor educacional (ATE) con más de diez años de experiencia en acompañamiento de aula y profesor universitario. Fundador de Rendimiento 360.